A orillas del Iliso
A orillas del Iliso, lector,
he pulido las mágica aristas de estas hojas
con mis manos cansadas por la edad
y con mis ojos tristes.
Si tanto fuera el don
de las divinas aguas y las ninfas,
que estos versos,
levísimos aún,
llegasen a los márgenes del Tarsis,
me entregaré gozoso al sueño de la muerte,
tan tímida y cercana,
bajo esta luna en el cerco de los olmos.